Hola amigos:
Hemos vivido en la Liturgia de la Iglesia tiempos fuertes: cuarenta días de Cuaresma y cincuenta de Tiempo Pascual. Una vez concluído este gran ciclo anual nos quedan tres gandes fiestas que son como una síntesis de la vida cristiana: La Santísima Trinidad, el Corpus Christi y el Sagrado Corazón de Jesús.
La Solemnidad del Corpus Christi se ha celebrado en el calendario universal el pasado jueves (así lo fue en Roma). En otros países, como España, la Solemnidad se traslada al Domingo siguiente, por razones pastorales. El Santo Padre pronunció una homilía en la Misa del Corpus Christi de gran riqueza conceptual y práctica.
Los tres ingredientes de esta Solemnidad son:
-la statio, es decir, la reunión “en mismo lugar” necesaria para la celebración y participación en la Eucaristía. Cristo que nos une en Sí, a los congregados en un mismo lugar, formando un solo Cuerpo, que es la Iglesia.
-la procesión, como continuación de la misa y de la comunión. Cristo que nos acompaña y guía en los caminos de este mundo.
-la adoración, el lenguaje del cuerpo ante Jesús Sacramentado, cuando de rodillas recibimos la Bendición con el Santísimo. Esta adoración nos cura de toda infección de pequeñas idolatrías que tienden a instalarse en nuestro corazón.
Adoremos, pues, a Jesús Sacramentado en la Misa, en la Comunión, en el Sagrario, en las Bendiciones eucarísticas, en las procesiones del Corpus.
Unidos en la misma fe y en las oraciones,
vuestro amigo sacerdote
Jorge Salinas
