ORACION
Amigo lector, cada vez me aburre más leer cotilleos acerca de la vida eclesiástica en todos los niveles: parroquia, diócesis, Vaticano, etc. Comprenderás que si leer sobre esos temas me resulta aburrido, cuánto más tedioso me resulta todo intento de escribir algo sobre esas cuestiones.
Sí, en cambio, te propondré con gusto un simple ejercicio espiritual, que consta de dos pasos.
El primero, recógete por unos instantes y hazte esta pregunta: ¿Qué grado de felicidad tengo aquí en la tierra? En una escala de 0 a 10 califica con un número tu nivel de felicidad íntima, es decir, ponte un nota.
(Estoy comprobando que la mayoría de los más jóvenes se ponen un 5 ó un 6).
El segundo paso viene ahora. Vuelte a recogerte y dirige tu mirada hacia Jesús (presente en un Sagrario, quizá representado en un crucifijo, dentro de ti mismo). Pregúntale: Señor, ¿qué me falta para llegar a un 10?
Te encontrarás dentro del Evangelio, en la escena del joven rico, en el Evangelio actualizado y personalizado para tu caso.

Jorge Salinas

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