Nuestro mundo tiene necesidad de gente valiente que sepa aprender del pasado para construir el futuro sin encerrarse en prejuicios. Estas palabras del Papa Francisco en vísperas de su viaje a Egipto me han hecho pensar en varias cosas.

Efectivamente los prejuicios en la mayoría de los casos son inconscientes. La misma palabra pre-juicio indica la existencia de algo previo a lo que debería de ser un juicio objetivo. Los prejuicios se dan a todos niveles: personal, familiar, local, colectivo. Hay prejuicios de tipo histórico que condicionan a un país entero; hay prejuicios raciales; también hay prejuicios religiosos. que llevan a comportamientos aberrantes Nadie está exento de prejuicios; pero, si, todos tenemos el deber moral de intentar identificar nuestros propios prejuicios, que tienen siempre una historia, y de intentar entender la génesis de prejuicios ajenos.

La lectura reciente de dos libros me ha ayudado a comprobar hasta qué punto son perniciosos los prejuicios nacionales y su vigencia actual. Sin un ejercicio sincero de la memoria es imposible la conversión, la purificación de la memoria misma. Los dos libros son la novela Patria de Fernando Aramburu y el ensayo de María Elvira Roca Imperiofobia y leyenda negra.

El Papa Juan Pablo II inauguró en la Iglesia la llamada Purificación de la Memoria Histórica y que tuvo su culminación en la Jornada del Perdón, el Miércoles de Ceniza del año 2000 en la Basílica de San Pedro. El mismo Papa expresó su deseo de que este ejemplo de la Iglesia Católica se generalizase en otras instituciones.

La gran audacia y la confianza en la ayuda de Dios con las que el Papa Francisco está intentando intensificar el diálogo con el Islam es algo meta-político y ejemplar para todos los cristianos.

Nuestro mundo, desgarrado por la violencia ciega —que también ha golpeado el corazón de vuestra querida tierra— tiene necesidad de paz, de amor y de misericordia. Tiene necesidad de agentes de paz y de personas libres y liberadoras, de gente valiente que sepa aprender del pasado para construir el futuro sin encerrarse en prejuicios. Tiene necesidad de constructores de puentes de paz, de diálogo, de fraternidad, de justicia y de humanidad (Papa Francisco, Video Mensaje con ocasión de su viaje a Egipto, 24.4.20117).

J.S.

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