La Asunción de María a los Cielos, en cuerpo y alma, es un adelanto de nuestro futuro, si somos fieles. Jesús quiso que su Madre fuese la primera en un orden nuevo al que llegaremos también nosotros en la Resurrección de los muertos.  María ya está allí admirada por los Ángeles, amada y escuchada por su Hijo, siempre Madre, siempre Mujer, siempre animándonos.  ¡Ruega por nosotros Santa Madre  de Dios!

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