En cuestiones de religión hay personas débiles, con dudas, con fracasos personales sin asumir y resolver; hay personas en fase de construcción, con una escasa o nula formación en materias de religión; hay personas que rehuyen tomar postura ante Dios, hay personas que se han tomado vacaciones… Todo tiene remedio,  porque Dios nos quiere y nos busca y abre itinerarios insospechados en nuestra alma para que le encontremos. El problema gordísimo lo tienen quienes odian con empeño a Jesucristo.

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