Para el arte sacro no ha habido quizá ninguna figura más recurrente que la de esa madre amorosísima, que tiene en sus brazos a ese niño, a quien ama como su hijo, y a quien adora como su Dios. Esa mujer hecha del barro de la tierra comenzó a ser llamada prontamente con el increíble nombre de Madre de Dios. Ese es el misterio de la maternidad divina de María, la mujer bendita entre todas las mujeres de la tierra. No es extraño que, en amplios espacios de la cultura humana, la alta dignidad de la mujer haya encontrado su raíz e inspiración en María. No en vano ella representa la feminidad perfecta, la virginidad perfecta y la maternidad perfecta.

(Langlois, José Miguel Ibáñez. Jesús (dBolsillo) (Spanish Edition) (Posición en Kindle304-309). Ediciones Palabra. Edición de Kindle).

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