Para recitar bien el Padrenuestro

Así, pues, si hay alguien que puede explicar en profundidad la oración del “Padrenuestro”, enseñada por Jesús, es precisamente quien vive en primera persona la paternidad. Sin la gracia que viene del Padre que está en los cielos, los padres pierden valentía y abandonan el campo. Pero los hijos necesitan encontrar un padre que los espera cuando regresan de sus fracasos. Harán de todo por no admitirlo, para no hacerlo ver, pero lo necesitan; y el no encontrarlo abre en ellos heridas difíciles de cerrar.

(Francisco, Papa. Catequesis sobre la familia (I): Primer volumen de la catequesis del Papa Francisco sobre la familia. (Spanish Edition) (Posición en Kindle234-237). 2015 – Oficina de Información del Opus Dei – http://www.opusdei.org. Edición de Kindle).

La necesidad de un padre

Cada familia necesita del padre. Hoy nos centramos en el valor de su papel, y quisiera partir de algunas expresiones que se encuentran en el libro de los Proverbios, palabras que un padre dirige al propio hijo, y dice así: «Hijo mío, si se hace sabio tu corazón, también mi corazón se alegrará. Me alegraré de todo corazón si tus labios hablan con acierto» (Pr 23, 15-16). No se podría expresar mejor el orgullo y la emoción de un padre que reconoce haber transmitido al hijo lo que importa de verdad en la vida, o sea, un corazón sabio. Este padre no dice: «Estoy orgulloso de ti porque eres precisamente igual a mí, porque repites las cosas que yo digo y hago». No, no le dice sencillamente algo. Le dice algo mucho más importante, que podríamos interpretar así: «Seré feliz cada vez que te vea actuar con sabiduría, y me emocionaré cada vez que te escuche hablar con rectitud. Esto es lo que quise dejarte, para que se convirtiera en algo tuyo: el hábito de sentir y obrar, hablar y juzgar con sabiduría y rectitud. Y para que pudieras ser así, te enseñé lo que no sabías, corregí errores que no veías. Te hice sentir un afecto profundo y al mismo tiempo discreto, que tal vez no has reconocido plenamente cuando eras joven e incierto. Te di un testimonio de rigor y firmeza que tal vez no comprendías, cuando hubieses querido sólo complicidad y protección. Yo mismo, en primer lugar, tuve que ponerme a la prueba de la sabiduría del corazón, y vigilar sobre los excesos del sentimiento y del resentimiento, para cargar el peso de las inevitables incomprensiones y encontrar las palabras justas para hacerme entender. Ahora —sigue el padre—, cuando veo que tú tratas de ser así con tus hijos, y con todos, me emociono. Soy feliz de ser tu padre». Y esto lo que dice un padre sabio, un padre maduro.

(Francisco, Papa. Catequesis sobre la familia (I): Primer volumen de la catequesis del Papa Francisco sobre la familia. (Spanish Edition) (Posición en Kindle205-218). 2015 – Oficina de Información del Opus Dei – http://www.opusdei.org. Edición de Kindle).

El amor respeta la libertad del otro

No es necesario controlar al otro, seguir minuciosamente sus pasos, para evitar que escape de nuestros brazos. El amor confía, deja en libertad, renuncia a controlarlo todo, a poseer, a dominar. Esa libertad, que hace posible espacios de autonomía, apertura al mundo y nuevas experiencias, permite que la relación se enriquezca y no se convierta en un círculo cerrado sin horizontes. Así, los cónyuges, al reencontrarse, pueden vivir la alegría de compartir lo que han recibido y aprendido fuera del círculo familiar.

(Francisco, Papa. Amoris laetitia: exhortación apostólica postsinodal sobre el amor en la familia (Documentos MC) (Spanish Edition) (Posición en Kindle858-862). Ediciones Palabra, S.A.. Edición de Kindle).

La alegría de los demás

110. Cuando una persona que ama puede hacer un bien a otro, o cuando ve que al otro le va bien en la vida, lo vive con alegría, y de ese modo da gloria a Dios, porque «Dios ama al que da con alegría» (2 Co 9,7). Nuestro Señor aprecia de manera especial a quien se alegra con la felicidad del otro. Si no alimentamos nuestra capacidad de gozar con el bien del otro y, sobre todo, nos concentramos en nuestras propias necesidades, nos condenamos a vivir con poca alegría, ya que como ha dicho Jesús «hay más felicidad en dar que en recibir» (Hch 20,35). La familia debe ser siempre el lugar donde alguien, que logra algo bueno en la vida, sabe que allí lo van a celebrar con él.

(Francisco, Papa. Amoris laetitia: exhortación apostólica postsinodal sobre el amor en la familia (Documentos MC) (Spanish Edition) (Posición en Kindle828-833). Ediciones Palabra, S.A.. Edición de Kindle).

Viaje pastoral de Mons. Ocáriz a Nigeria

En el contexto de la preparación para el próximo Sínodo de los Obispos, monseñor Ocáriz recordó que todas las personas tienen una vocación, también aquellas que, por el momento, no han recibido el don de la fe. “Dios no abandona a nadie”, comentó. “La pregunta que hay que hacerse no es tanto si tengo vocación, sino cuál es la llamada que Dios me dirige”.

Crónica entera

Misa de Santiago Apóstol

ORACIÓN COLECTA

Dios Todopoderoso y eterno, que consagraste los primeros trabajos de los apóstoles con la sangre de Santiago, haz que por su martirio, sea fortalecida tu Iglesia, y, por su patrocinio, España se mantenga fiel a Cristo hasta el final de los tiempos.

Por Jesucristo Nuestro Señor

El amor no habla con rudeza

99. Amar también es volverse amable, y allí toma sentido la palabra asjemonéi. Quiere indicar que el amor no obra con rudeza, no actúa de modo descortés, no es duro en el trato. Sus modos, sus palabras, sus gestos, son agradables y no ásperos ni rígidos. Detesta hacer sufrir a los demás. La cortesía «es una escuela de sensibilidad y desinterés», que exige a la persona «cultivar su mente y sus sentidos, aprender a sentir, hablar y, en ciertos momentos, a callar».[107] Ser amable no es un estilo que un cristiano puede elegir o rechazar. Como parte de las exigencias irrenunciables del amor, «todo ser humano está obligado a ser afable con los que lo rodean».[108] Cada día, «entrar en la vida del otro, incluso cuando forma parte de nuestra vida, pide la delicadeza de una actitud no invasora, que renueve la confianza y el respeto […] El amor, cuando es más íntimo y profundo, tanto más exige el respeto de la libertad y la capacidad de esperar que el otro abra la puerta de su corazón».[109]

(Francisco, Papa. Amoris laetitia: exhortación apostólica postsinodal sobre el amor en la familia (Documentos MC) (Spanish Edition) (Posición en Kindle756-764). Ediciones Palabra, S.A.. Edición de Kindle).