Visión cristiana del dolor

El alma, hijos, ha sido creada para la eternidad. Aquí estamos sólo de paso. No os hagáis ilusiones: el dolor será un compañero inseparable de viaje. Quien se empeñe únicamente en no sufrir, fracasará; y quizá no obtenga otro resultado que agudizar la amargura propia y la ajena. A nadie le gusta que la gente sufra, y es un deber de caridad esforzarse lo posible por aliviar los males del prójimo. Pero el cristiano ha de tener también el atrevimiento de afirmar que el dolor es una fuente de bendiciones, de bien, de fortaleza; que es prueba del amor de Dios; que es fuego, que nos purifica y prepara para la felicidad eterna. ¿No es ésa la señal que, para encontrar a Jesús, nos ha indicado el Ángel?: «Sírvaos de seña, que hallaréis al niño envuelto en pañales y reclinado en un pesebre».

(Escrivá de Balaguer, Josemaría. En diálogo con el Señor: Textos de la predicación oral (Obras Completas de san Josemaría Escrivá) (Spanish Edition) (Posición en Kindle3179-3186). Ediciones Rialp. Edición de Kindle).

El Acusador de nuestros hermanos

En más de veintitrés años de sacerdocio, jamás he conocido un caso de pederastia o de abusos sexuales por parte de ningún sacerdote de mi entorno. A gran parte de quienes ahora leen estas líneas les sucederá lo mismo. No negamos que haya sucedido lo que está saliendo a la luz; pero debemos gritar que eso, ni es toda la verdad, ni es un fiel reflejo de la Iglesia que conocemos.

artículo completo en el blog de Fernando Rey-Ballesteros 

El Papa en Irlanda a parejas jóvenes

“Dios tiene un sueño para nosotros y nos pide que lo hagamos nuestro. No tengáis miedo de ese sueño. Custodiadlo como un tesoro y soñadlo juntos cada día de nuevo”, exhortó el Papa animando a las parejas a luchar por defender su amor, sin olvidar jamás que “Jesús está siempre presente entre ellos”.

crónica completa

¡ay del que está solo!

Además, de esta manera no nos encontramos nunca solos. «Væ solis!(Ecl 4, 10)», ¡ay del que está solo!, dice la Escritura Santa. Nosotros no permanecemos solos nunca, en ninguna circunstancia. En cualquier lugar de la tierra nuestros hermanos nos acogen con cariño, nos escuchan y nos comprenden; siempre nos acompañan el Señor y su Madre Santísima; y, en nuestra alma en gracia, habita como en un templo el Espíritu Santo: Dios con nosotros.

(Escrivá de Balaguer, Josemaría. En diálogo con el Señor: Textos de la predicación oral (Obras Completas de san Josemaría Escrivá) (Spanish Edition) (Posición en Kindle2975-2980). Ediciones Rialp. Edición de Kindle).